viernes, 23 de noviembre de 2007

Reloj no marques las horas...





Creo que hoy en día, todos somos conscientes de la importancia del tiempo. Hay miles de expresiones en las que el tiempo figura como el factor más importante; tales como: ¡Ojalá el tiempo se parara! ¡Cómo pasa el tiempo! ¡El tiempo lo cura todo!... Sin embargo, no pretendo hablar sobre esas expresiones, sino profundizar en la relevancia que esta palabra (tiempo) ha pasado a tener en mi vida.



En muchas ocasiones tengo la sensación de que carezco del tiempo suficiente para hacer todo lo que quiero hacer. Porque para mí, a veces, sólo a veces, 24 horas al día no son suficientes. El día termina dando paso a la noche y una vez en la cama, te das cuenta de que en realidad, no te ha sido posible terminar todo lo que tenías pendiente. Hay otras ocasiones, en que el tiempo sobra, y parece que todos los relojes del mundo, han llegado al acuerdo común de dejar de funcionar, haciendo que el día parezca una eternidad. Y tras ello, fluye en nosotros el completo aburrimiento.


Pero a lo que pretendo llegar con esto, es a la rapidez con la que pasa el tiempo haciéndonos crecer, cambiar y sólo a algunos, madurar. Si miro atrás, parece que fue ayer cuando jugaba con Natalia a montar un restaurante o a cortar el pelo a las muñecas; parece que fue ayer cuando viajaba sola por primera vez al extranjero, entraba en una discoteca, me enamoraba a primera vista, sufría las consecuencias de un desamor o dejaban de ponerme hora. Y aunque sea cierto que realmente han pasado años de aquello y ahora soy una persona distinta, en mi memoria, siempre seguirá siendo ayer cuando ocurrían todas esas cosas.



Con el tiempo aprendes (y por mi edad puedo permitirme decirlo), que el tiempo es un regalo. Con el tiempo aprendes, que cada momento vivido aporta algo en tu vida, y que por ello, debes exprimir cada segundo y procurar guardarlo en tu memoria el tiempo suficiente. Con el tiempo aprendes, que posees la capacidad de convertir horas en días, y días en horas. Porque al fin y al cabo, somos nosotros los que decidimos, qué hacer, o como emplear nuestro tiempo.


Finalmente, el tiempo es capaz de curarlo todo, pero creo que es importante, que todos y cada uno de nosotros, tengamos claro que no es el tiempo el que nos hace olvidar, dejar de sentir o encontrarnos mejor. Sino nuestra propia capacidad de saber emplear ese tiempo, esforzándonos lo máximo posible en convertir los momentos en recuerdos, y en saber, que siempre hay un camino que nos lleva hacia delante. Luego tú decides, seguir ese camino o permanecer sentado a la espera de que el pasado, se convierta de nuevo en presente.

No hay comentarios: