miércoles, 13 de febrero de 2008

Una luz tras el cristal


Hoy quisiera bordear el horizonte del miedo
Derretir por una vez nuestra armadura de hielo.
Hoy quisiera iluminar la absoluta oscuridad
Y pensarte en cada sorbo sin temer la realidad.

Fueron tantas las derrotas, las caricias de metal,
Fueron tantas las heridas, tras los besos de cristal.
Que mis ojos se durmieron para dejar de pensar
Que mis sueños se quemaron y dejaron de soñar.

Hoy quisiera ser capaz, de abrir mis alas muy lento,
Sin esperar demasiado, sin regalar mi alma al viento.
Hoy quisiera suponer, que a veces puede ser cierto,
Que las heridas no sangren y renazca el sentimiento.

Fueron lágrimas de sal, de carbón y de coral.
Fueron mar en tempestad, fueron bien y fueron mal.
Fueron sudores quemando, cada poro de la piel.
Fueron cucharada eterna de la más amarga miel.

Pero hoy estoy aquí, y nada puede cambiar,
Decidiendo si es posible una luz tras el cristal.
Pero hoy estoy aquí, y es donde yo quise estar,
Entre unos nuevos abrazos, nadando en un nuevo mar.

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