viernes, 7 de marzo de 2008

Pérdidas



Creo que me he vuelto rara escribiendo. O tal vez sea que mi manera de ver el mundo ha cambiado y ha pasado a ser más abstracta. Tal vez he evolucionado en mis textos, en cada línea; algunos pensarán que para mejor, y otros… ¡Quién sabe! A otros les importará una mierda lo que escriba, y es normal. Lo curioso de esto es que creo haber aprendido a camuflar sentimientos. Por ello, es importante saber o tener el don de saber leer entre líneas, de entender realmente de lo que uno habla sin tener que hacer preguntas; así cuando uno dice “rojo” otro entiende “pasión”, “amor” o lo que quiera dar por hecho.

Hace un tiempo me di cuenta de que las personas solemos perder muchas cosas por el camino. Cosas que no tienen importancia y cosas que la tienen pero que preferimos dejar libres. A veces, años más tarde, nos encontramos de frente con ellas y recordamos que una vez formaron parte de nuestra vida. Y mientras algunos optan por sonreír y seguir hacia delante, otros permanecen callados durante un minuto intentado recordar qué es lo que les hizo perder aquello.

Yo una vez me perdí; continué mi camino a solas. El otro día, por casualidad, me encontré. Y fue entonces cuando me di cuenta de que el tiempo pasa, y de que a veces es mejor no pararse demasiado tiempo, para aceptar, que la evolución interior es algo natural en el ser humano, que hoy por hoy sigue siendo inalcanzable e imparable ante los ojos de la humanidad.