martes, 13 de mayo de 2008

Anónimo poeta


Siempre he creído que decir ciertas cosas a una persona sin especificar quien eres es un acto de cobardía. Vivir es arriesgar, confiar en uno mismo, no avergonzarse de lo que se piensa o se dice. A ti, que no sé quién eres pero tratas de revolucionarme, que me explicas tus sentimientos en forma de poesía, que no te atreves a decir tu nombre y te conformas con ser anónimo y ver las cosas a través de tu ventana, te diré que estoy cansada de tu juego y que jamás, de esa modo, conseguirás que sienta un mínimo respeto hacia ti. Si tanto crees que me conoces, debes saber que no soy la clase de personas que aman a los que callan. No me gustan los silencios y mucho menos los autores que no utilizan su nombre. Por eso te animo a que me digas quién eres y dónde te escondes. Te animo a que tengas valor y a que des la cara. De otro modo me veré obligada a coaccionar tus palabras, a interrumpirte y a olvidar esa poesía que tan cuidadosamente has elegido para mí.

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