viernes, 30 de mayo de 2008

Protagonista de mis sueños


Al despertar me di cuenta de que siempre soñaba lo mismo. Cerraba los ojos y a la única persona a la que veía era a ti. Corrías sonriendo, gritando palabras que el viento arrojaba lejos, abriendo los brazos para unirte a mí hasta el fin de los días. Sin embargo yo estaba quieto, observando como tú, lo que siempre quise y jamás pude tener en la vida real, te precipitabas a mi encuentro. Las piernas me temblaban y el corazón me ardía. Mis ojos pasaban a ser un río revuelto. Lloraba, pero eran lágrimas de dicha, de ansia, de amor… Un amor tan grande que no posee espacio suficiente para respirar. Tú seguías caminando, ya estabas cerca, ya casi podía sentir el roce de tus labios y el perfume de tu cuerpo; ya casi podía embargarme tu sonrisa arrulladora y tu caricia eterna. Ya casi te tenía. Ya casi eras mía… Y en ese momento me despierto siempre, maldiciendo al mundo por ser tan injusto. Odiando cada día que no puedo tenerte, y que he de conformarme con mirarte desde lejos. Y en ese momento la ilusión se muere en mis entrañas. No me queda más que esperar con cautela ese segundo que tardas en saludarme feliz, con esos ojos tan abiertos que me invitan a perderme. No me queda más que desear que vuelva a llegar la noche para sentir, que al menos en mis sueños puedo tenerte, aunque nunca llegue a tocarte. Porque eres la mujer de mis sueños y te haces realidad en cada paso que das hacía mí. Porque eres la mujer de mis sueños y la protagonista del libro de mi vida…

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