lunes, 30 de junio de 2008

Apenas fui, apenas soy...


Supuse que allá donde estuviera me habría olvidado. Que tendría al fin, esa felicidad que tanto merecía; que una mañana, se habría despertado viendo ante sus ojos el cumplir de sus sueños. Durante todos estos años quise creer que desaparecí de su mente, y que mi voz cesó de amenizar su rumbo. Tal vez logré engañarme a mí mismo, convenciéndome de aquello que jamás desee; convenciéndome de no ansiar con todas mis fuerzas que volviese a mi lado, y que despertara junto a mí.

Apenas era capaz de recordar el sonido que emanaba de sus cuerdas vocales, ni el eco de su risa, tan dulce e inocente. Sin embargo su rostro era una imagen que desde que logró impregnarse en mi alma, nunca se borró, ni con el caminar de los años.

Y ahora ya era tarde. Tarde para intentar recuperar aquello que perdí. Tarde para recorrerme el mundo en la búsqueda de alguien que un día supo enseñarme el auténtico significado del amor; con todas sus letras. Ya era tarde… Y sin embargo mi cuerpo adía en ganas de empeñar cada extremidad por tan sólo un minuto en sus brazos.

4 comentarios:

J.P. dijo...

ES TUYO ESTO QUE ESCRIBES?

ES PRECIOSO

Oier dijo...

Solo por la foto ya mereces un comentario, que bonito el puente colgante ;)

Me a gustado much9o lo que as escrito, al igual que no se puede vender la piel del oso antes de cazarlo, tampoco hay que rendirse anter de agotar todas las posibilidades y vias para conseguir aquello que queremos.

un saludo ;)

Mulata~ dijo...

Alguna vez alguien quiso negar sus sentimientos reales por un espejismo, y regreso una vez diciendome esto...GEnial Post!!

EL sufrir te inspira muchas veces...

Anónimo dijo...

Acabo de descubrir tu blog casi por casualidad y me veo reflejada una y otra vez en tus palabras... que me hacen sentir un nudo en la garganta... pero no por ello menos bonitas y llenas de significado para mí