miércoles, 13 de febrero de 2008

¿Qué son para mí tus palabras?


Es el alma de una noche que se pierde entre la bruma.
Es el sabor de un pincel que se baña entre la espuma.
Es el rostro y la mirada de una esperanza cambiante.
Es la brisa que se calla entre murmullos sonantes.

Es arcoíris que invade cada resquicio vacío
Es el abrigo que cubre tanto el calor como el frío.
Es la frase malsonante en un verso sin mensaje.
Es el todo y es la parte del necesario engranaje.

Es rocío en la mañana para limpiar las tristezas.
Es la droga que destruye la avaricia y la pereza.
Es el sueño siendo cierto de un viaje de ilusiones.
Es el eco y es lo mudo de las más bellas canciones.

Es lo simple y lo complejo de una absurda sensación.
Es el miedo y la agonía que descansa en un rincón.
Es lo entero y lo incompleto de los finales felices.
¡Es tan directo y perfecto todo lo que tú me dices!

Es lo ya dicho, es el todo; es el todo de la nada.
Es el deseo imborrable que duerme bajo mi almohada.

Una luz tras el cristal


Hoy quisiera bordear el horizonte del miedo
Derretir por una vez nuestra armadura de hielo.
Hoy quisiera iluminar la absoluta oscuridad
Y pensarte en cada sorbo sin temer la realidad.

Fueron tantas las derrotas, las caricias de metal,
Fueron tantas las heridas, tras los besos de cristal.
Que mis ojos se durmieron para dejar de pensar
Que mis sueños se quemaron y dejaron de soñar.

Hoy quisiera ser capaz, de abrir mis alas muy lento,
Sin esperar demasiado, sin regalar mi alma al viento.
Hoy quisiera suponer, que a veces puede ser cierto,
Que las heridas no sangren y renazca el sentimiento.

Fueron lágrimas de sal, de carbón y de coral.
Fueron mar en tempestad, fueron bien y fueron mal.
Fueron sudores quemando, cada poro de la piel.
Fueron cucharada eterna de la más amarga miel.

Pero hoy estoy aquí, y nada puede cambiar,
Decidiendo si es posible una luz tras el cristal.
Pero hoy estoy aquí, y es donde yo quise estar,
Entre unos nuevos abrazos, nadando en un nuevo mar.