miércoles, 12 de marzo de 2008

Hoy


Ha llegado uno de esos momentos. Uno de esos en los que las personas replantean sus vidas para asegurarse de que realmente están haciendo bien las cosas. Mi cabeza en este instante es como un nido de pensamientos que se entrecruzan. Y no sé cómo establecer un orden que me permita seguir respirando sin sentirme culpable. Me he cansado de luchar contra el mundo, y quiero calma, calma que hoy desconozco y quisiera hacer mía. Lo curioso es que ya sé lo que quiero y lo que necesito. Lo complicado es que esas necesidades y deseos son incompatibles.

Ya no sé si debería o no tirarme al agua con los ojos cerrados. No sé si merecerá la pena emprender un camino que ya desde un principio me ha hecho perder la esperanza. No sé cuál debe ser la prioridad en este instante. Sólo sé que mis esquemas se han roto y que me entristece.

Cualquier decisión implicará muchas cosas; muchas cosas distintas. Y esta frustración me ha robado el sueño. Siempre fui un alma complicada… Sin embargo, todo empezaba a tener un brillo. Ahora ese brillo parece desvanecerse de golpe y es difícil seguir andando cuando apenas ves nada claro.

Hoy es uno de esos momentos… Sólo hoy. Mañana será otro día…