sábado, 5 de abril de 2008

Ódiame


Ódiame por querer mantenerme constante en tu mente.
Ódiame por cada una de las veces que deseas tenerme.
Ódiame por preferir que sea yo la que comparta tu risa.
Ódiame por ser la única a quien quieres hoy en tus días.

Ódiame por no alejarme ni un segundo de tu lado.
Ódiame por no poder, olvidarte de mis labios.
Ódiame por cada beso que encantado me darías.
Ódiame por las palabras que no dices y dirías.

Ódiame por los abrazos que recuerdas incesante.
Ódiame por cada frase, cada silencio y cada instante.
Ódiame por lo que sientes cuando me ves alejarme.
Ódiame simplemente, por no ser capaz de odiarme.

lunes, 31 de marzo de 2008

He abierto los ojos


Hoy he abierto los ojos. He abierto los ojos y he pensado en ti, aunque eso sea ya algo normal. No sé bien si soy yo quien se ha despertado, o fue algo dentro de mí quien lo hizo. Pero me he sentido más viva que nunca. Tienes en tu mano el interruptor de mi vida; ese que enciende y apaga mi estado de ánimo. Lo que quiero que entiendas es que no busco regalarte palabras hermosas, sino sentimientos auténticos recién nacidos de un corazón que aún bosteza de sueño.


Me gusta mirarte y que me mires con esos ojos que adoran jugar al escondite haciendo trampas. Eres como un arcoíris de mil colores, siempre rompiendo con lo establecido; siempre sobresaliendo sobre los días grises. Tal vez por eso sonrío a cada instante, porque aunque no lo sepas me hiciste el mejor regalo: paz, en todos los sentidos de la palabra.


Hoy he abierto los ojos y te he visto incluso a oscuras con la persiana bajada. Nunca supe descifrar si esto que vivo es un sueño. Tampoco quiero saberlo. Eso es algo que también me das tú: la sensación de que el mañana no importa y lo único que permanece son los detalles del presente. Aunque pensándolo bien… Creo que aún no encontré nada que no sepas darme. Tal vez por eso cuando pienso en ti aparecen las mariposas de las que tanto escuché hablar.


Me gusta abrazarte y que me rodees con tus brazos que parecen no querer dejarme escapar nunca. Eres como el empujón que todas las personas necesitamos en cierto momento para echar a andar sin miedo; siempre pendiente de no dejarme caer. Tal vez por eso a veces siento miedo; miedo de perder los instantes y miedo de dejarme llevar demasiado.


Hoy he abierto los ojos. Me gusta lo que veo. Y me gusta tener la oportunidad de poder verlo siempre que quiera.