jueves, 4 de diciembre de 2008

Salvación


Hoy soy como un globo pinchado. He rozado el cielo con la punta de mis dedos y ahora me siento arrojada al vacío. Todo es nítido y rápido. Siento como el aire se agolpa en mis oídos, y apenas respiro. Pero soy yo la que se deja vencer. Soy yo la causante de desinflarme hasta quedar arrugada. Quiero ser más fuerte; lo suficientemente fuerte como para agarrarme a las nubes y no caer. Y no puedo. No puedo continuar así con esto. Lo siento. Supongo que en el fondo siempre creí que vendrías a salvarme...

Odio los días en los que dispongo de demasiado tiempo para pensar.