domingo, 21 de diciembre de 2008

Tan complicado como quererte. Tan absurdo como olvidarte...


Si hubiera asegurado mi corazón dormiría sobre un colchón lleno de billetes. Sin embargo, lo mejor de no tener seguro es que al no existir, siempre podremos mantener la esperanza de que aunque ese órgano quede dañado, seguiremos vivos. Muchas veces siendo niña escuché las opiniones de quienes confesaban creer que el ser humano era capaz de morir de mal de amores. Quise esperar a tener un conocimiento mayor sobre ese sentimiento para admitir mi pequeña opinión ante este mundo tan grande. Al fin la tengo. La gente no muere de mal de amores, muere por falta de voluntad. Cuando te caes y te haces una herida, está en tu mano (y en la de otros) curarla para que no se infecte y se convierta en algo peor. El desamor es igual. El tiempo lo cura todo si queremos que lo haga; si ponemos de nuestra parte. Al contrario, lo único que haces es dejarte morir. Simplemente eso.