domingo, 11 de octubre de 2009

Micaela I


Micaela estaba cansada de amores de una noche. De besos con sabor a ginebra, y de hombres semi- perfumados.

Con el rostro en la almohada y “somewhere only we know” resonando en sus oídos, recordaba tiempos mejores en los que su vida se llenaba de abrazos y sonrisas de verdad; de esas que querrías no dejar de ver nunca.

Micaela no se sentía infeliz con su soledad recién adquirida, pero estaba hambrienta de cariño. No echaba de menos el sexo, pero sí las complices miradas. Un café bien acompañado, y una charla interesante.

Estaba impaciente por descubrir la siguiente piedra del camino.