domingo, 8 de marzo de 2009

Errores


Mi vida está llena de errores y lecciones. He aprendido tanto sobre los fracasos, el valor de la perseverancia o la inutilidad de lo inmóvil que creo que puedo morir tranquila. No me arrepiento de casi nada y aunque algunas veces lo cambiaría casi todo, sé que si alguien viniera y me diera la oportunidad de hacerlo, mis cuerdas vocales tan sólo podrían vibrar para conformar el NO más rotundo.

No me considero sabia, ni tan siquiera experta. Sé que el camino que me espera es largo y no está repleto de jardines hermosos por los que correr agitando los brazos. No soy un ejemplo a seguir por nadie, ni mi intención es serlo, pues para mí no hay nada más mediocre que tratar de ser alguien que no eres por el simple hecho de considerar a esa otra persona como un ser perfecto. Una de las mejores cosas que el transcurrir de los días me ha enseñado es que cada persona es única en el mundo.

Y qué importancia tienen estas líneas. Y a qué viene todo esto de repente. Si supiera la respuesta, hace mucho tiempo que habría dejado de escribir. Pero sigo aquí, deseando con todas mis fuerzas demostrarme a mí misma que no estoy cometiendo un error. Que los años no convertirán en rabia cada una de las renuncias. Que me sentiré feliz mañana por ver como otros, personas a las que quiero, cumplen mis sueños, esos que yo ahora mismo no me veo capaz de cumplir.