sábado, 9 de mayo de 2009

Desvaríos varios II


Sábado por la noche. Diez y veinte. Por mi cabeza resbalan las dudas, y mi corazón se siente desubicado.

En cuántas ocasiones habré hablado de esto, y cuántas veces me habré creído experta en cuidar los sentimientos ajenos. Pero cuando se trata de mí todo es confuso y ninguna de mis palabras me es aplicable.

Cuando quieres y no te quieren, sufres. Cuando quieres y te quieren, dudas. Cuando no quieres y te quieren, te frustras. Tal vez sea mejor no querer y que no te quieran. Tal vez sea mejor que me olvide de esta suma de estupideces que me crecen en los labios.

Lo cierto es que algo se ha roto y no encuentro el modo de repararlo. No recuerdo el día en el que apareció la primera grieta. Fue silencioso. Y quiero hacerlo, de verdad quiero hacerlo, pero todo a mi alrededor son piedras y yo siempre he sido como un pato.

Dudas, dudas y más dudas. Esas son las consecuencias de un sábado noche sin nada mejor que hacer...

miércoles, 6 de mayo de 2009

Estás...


Estás en el centro del terremoto.
En la llaga que me escuece por dentro.
En la sonrisa de un paseante que mira de reojo.
Y en el silbido del viento, de un lunes muy temprano.

Estás en el misterio de un libro sin páginas.
En la mirada que se apaga ante una frase no acabada.
En el calor de una caricia que se extiende por mi brazo.
Y en la rutina de un día al que le sobran las horas.

Estás en cada esquina que rodeo con mi espalda.
En cada farola que pone luz a mi olvido.
En el latido de una ventana que ansía ser abierta.
Y en el adiós que aguarda en mis cuerdas vocales.