sábado, 29 de agosto de 2009

Tiempo atrás


Tiempo atrás, mis sentimientos se volvieron poesía. Sólo bastaba con cerrar los ojos y pensarte; sellar mis labios y hablarte; soñar de día y verte.

Tiempo atrás me hice cuerda, y nudo a nudo llegué a tus brazos. Sólo bastó un minuto para quererte; una sonrisa para besarte; y un millón de horas para conocerte.

Tiempo atrás rocé las nubes, sin despegar mis pies del suelo. Sólo bastaba con tenerte; imaginarte; perderte.

Tiempo atrás me quedé atrás. En el cajón de versos perdidos. En el jarrón sin vida. En la mudez de una canción sin sonido. Y en la memoria de un amor sin cobertura.

viernes, 28 de agosto de 2009

jueves, 27 de agosto de 2009

Puli.


Aun a riesgo de parecer pedante, me gustaría realizar un pequeño paréntesis en este lugar anidado por el romanticismo y la tragedia. Quisiera, sin más, felicitar de la manera que mejor sé, a una gran amiga, escritora y sobre todo, gran persona.

Estoy segura de que a Puli jamás se le pasó por la cabeza entablar amistad con alguien como yo, con gustos totalmente opuestos y tan notable y enorme sensibilidad. Lo cierto es que sucedió, aunque yo tampoco pudiese imaginarlo, y además, entre estos dos pilares de arte distinto, encontramos uno más llamado Sarah.

Puli me dio a conocer el que hoy por hoy es mi libro favorito y me animó a seguir leyendo hasta hacer romper las estadísticas. Puli siempre produjo cierta fascinación en mí con sus palabras y me animó a perfeccionar las mías, aun sabiendo que la mayoría de las veces no hago caso a nadie y sigo recta por el camino que marco.
Puli, en mi opinión, siempre ha poseído un talento especial; ese “algo” que hace que una persona sea única y distinta al resto.

A Puli nunca le ha gustado del todo que le dijera que algún día vería escrito su nombre en la portada de un libro, pero yo lo he seguido haciendo, pues tengo la certeza de que así será y de que mi corazón se llenará de un orgullo inmenso.

Puli y yo recibimos juntas nuestro primer premio de relatos de instituto. Ella el primero y yo el segundo. Y supe entonces que nuestra amistad era cierta al no encontrar dentro de mí ni un mínimo atisbo de envidia, sino agradecimiento por toda su ayuda brindada.

Al acabar la selectividad, Puli, Sarah y yo decidimos tomar caminos distintos. Caminos que sé, a ciencia cierta, no nos han hecho olvidar de dónde venimos, ni con quién estuvimos.

Hoy me enterado de la manera más tonta de algo que le ha llenado de alegría; que esperaba inocentemente y que como no, ha conseguido. Hoy me enterado de que sus maletas la llevan a Cambridge. Y desde aquí, con la certeza de que algún día leerá mis palabras, le doy mi más sincera enhorabuena. Porque sé que es el comienzo de algo bueno y porque sé también que se lo merece y que sabrá aprovecharlo como nadie.

Muchas felicidades Puli y gracias por todo.