jueves, 3 de septiembre de 2009

Sin título.


Ya no hay marcha atrás. Ya no hay peros que valgan. Ya no hay desvíos posibles. Sólo un camino; el que yo elijo. El que yo siento. El que yo quiero.

Aunque las rodillas me tiemblen y mi corazón se llene de miedo, siento unas manos que me empujan a seguir hacia delante. El reloj se ha parado. Es el momento. Hay que decir adiós.

Adiós por los abrazos que existieron.
Adiós por las palabras silenciadas.
Adiós por los besos que me eligieron.
Adiós por las sonrisas enjauladas.



martes, 1 de septiembre de 2009

Desvaríos varios III


Marta ha dejado de mirar constantemente la aguja de su reloj. Sabe que ya es demasiado tarde, y ésta vez no se conforma con soñar. Vuelve por décima vez a revolotear la cucharilla en el café ya frío y sin esencia y decide recoger sus cosas. ¿Para qué esperar?

Mientras camina por las calles llenas de voces que se entrecruzan, escucha el sonido de su móvil que trata de hacerse notar en el interior de su enorme bolso. Ni siquiera se molesta en buscarlo, ya dejarán de llamar. Ya lo encontrará. Había tomado la decisión de tirarlo a la basura en cuanto llegase a casa.

Marta ya no quería estar conectada con el mundo. No lo necesitaba, y él a ella tampoco.