martes, 5 de enero de 2010

Desvaríos varios IV


Sentir que caminas por un callejón a oscuras y de repente, miles de farolas se prenden para impedir que te pierdas y elijas la ruta equivocada...

No sé por qué, pero la seguridad en algunas ocasiones nos convierte en personas inseguras. Tener la certeza de que por fin estamos haciendo las cosas correctamente nos empuja a desconfíar. Porque estamos acostumbrados a que nada sea tan fácil. A tener que luchar con uñas y dientes para conseguir nuestro final feliz. Y yo me pregunto ¿somos nosotros acaso la piedra más grande con la que tropezar? ¿somos nosotros acaso la auténtica razón de que las cosas sean tan difíciles?

Esta vez tengo toda la intención de echarme a un lado y de no ser un obstáculo para mí misma. Sólo voy a disfrutar de este momento, de esta alegría.



4 comentarios:

Patricia dijo...

Buena reflexión. Creo que no existen los finales felices. Los finales son siempre tristes, porque suponen que algo acaba.
Carpe diem!
Feliz 2010!!

Vértigo dijo...

Disfruta!!! Me parece una gran idea!

Take it easy! dijo...

Es triste que normalmente seamos nosotros mismo nuestro propio obstaculo.

Darse cuenta ya es un paso...

;D

Posmoderna dijo...

las alegrias son los detalles, de a poquito, como el vino mas dulce.

saludos linda