domingo, 3 de octubre de 2010

¿Quieres saber lo que sentí?



No podía respirar. No era capaz de respirar. Sentí que el aire de mis pulmones se había evaporado, y que el corazón latía demasiado rápido, como si quisiera destrozarme el pecho con golpes fuertes e innumerables. No podía apartar la vista. No podía mirar hacia otro lado, ni podía secar el mar que inundaba mis ojos con olas de cinco metros. Sentí un dolor desconocido, para nada físico; una decepción de incalculable dimensión, y un vacío inmenso, frío, angustioso. No podía parar de gritar. No podía decir una sola frase que tuviera la más mínima coherencia. Sentí que ya todo daba igual, que podía subir el volumen de mis sentimientos hasta el número más alto porque aún así jamás me escucharías. No podía dejar de temblar. No podía controlar mi cuerpo. Sentí que hablaba por sí mismo, que se escapaba de mi control; que ya nada volvería a estar bajo mi mando, porque había perdido la capacidad, el amor propio y las ganas de seguir luchando.

Sin embargo ahora me siento mucho mejor. Ahora ya no es más que un mal recuerdo. Un papel que guardas en un cajón y que un día por casualidad encuentras haciendo limpieza y decides tirar a la basura porque te das cuenta de que guardarlo no sirve de nada. Al fin y al cabo, no es más que un papel…


10 comentarios:

La oyente dijo...

Ay mi amor..sé que no sirve de nada que te lo diga, pero sí, todo pasa y se acaba "tirando a la papelera" (ya sea un sentimiento o un papel), imagino que ya lo sabrás, y estarás hasta harta de que te lo repitan, pero tiempo pequeña, que eso lo cura todo...¡¡y cosas mejores vendrán!!

PD: por mi tierra...hace un calor horroroso!!! Yo quiero lluvias y frio!! (hacemos intercambio??) xD
mua!!

Vértigo dijo...

también no pude respirar una vez...

Magdalena Barreto dijo...

Efectivamente, en algunas situaciones es preferible arrancar la página en lugar de pasarla, simplemente, por si acaso, alguna vez sentimos la tentación de volver la vista atrás.
Un beso enorme y espero que todo haya quedado en un mal sueño.

Lo que no me callo.... dijo...

Al fin y al cabo no es más que un papel, pero qué daño nos hizo..... Pero no lo quemes, vive con ello. Todo lo vivido nos hace madurar y nos sirve para algo. Nunca olvides jamás lo malo que te sucedió, no lo recuerdes tampoco, pero aprende de ello... Eso es la vida misma.
Saluditos!!

Silvia dijo...

La importancia de los recuerdos y de lo que vivimos depende de la permanencia de ellos dentro de nosotros. Cuanto más tiempo pasa, muchas cosas, como ese papel, quedan en el olvido y dejan de doler.
El cuerpo, como bien lo dices, habla por sí solo.
Y lo que no nos sirve, se deja a un lado, como un mal recuerdo.

Saludos!

irène dijo...

Los que sabemos lo que es quedarnos sin aire, aprendemos a respirar aunque nos tapen la boca, hasta debajo del agua..
Me acabo de chocar con tu blog, da gusto leer cosas como esta.

Posmoderna dijo...

Hay linda, cuanto tienes de razón, cuantas veces guardamos esos papeles creyendo que al otro dia las palabras cambiaran magicamente.
Pero es verdad, no es más que un papel.
Saludos!

Quimey dijo...

Qué bien escribes, Rumbi. Esos sentimientos tan universales que todos hemos sentido alguna vez y tú los describes con palabras de nuestro vocabulario en una descripción magnífica....Mi más profunda admiración ante tu escritura y tu forma de expresarte, pues tienes mucha elegancia, incluso en esas lágrimas que no "merece".
Abrazos.

Quimey dijo...

Hola de nuevo, Rumbi.
Vengo a invitarte a este blog:
http://danzandoencasasolaydescalza.blogspot.com
Allí te esperan dos premios para ti, para ...Un lugar para soñar...
Espero tu visita. Sería un honor.
Abrazos.
Con fecha de 12-10-2010.

Mario dijo...

La verdad es que es un placer leerte. Reflexionar después de surcar tus historias.

Lo malo de muchas vivencias son los recuerdos. Los buenos y los peores, que viajan con nosotros. Que no podemos estrellarlos contra una pared. No.
Lo malo, de muchas vivencias, son los recuerdos. Y el arte de estibar consiste en saber usarlos, portarlos, encontrarles una ubicación en nuestra cabeza, corazón... alma...

Un abrazo...

Mario