miércoles, 20 de enero de 2010

Pensamientos ajenos.


"Es como estar a solas. Estar contigo. Pase lo que pase no voy a volver atrás. Pero tampoco sé si quiero ir hacia delante de esta manera. Me he cansado de esperar a que te des cuenta. No puedo dejar de ser quien soy por ti. Y tal vez tú no fueras quien yo creía. El desencanto me está mirando de reojo, y tengo miedo de alzar la vista. Tal vez me mire de frente y me obligue a responder sí a la pregunta que ronda por mi cabeza".

lunes, 18 de enero de 2010

Deseo y amor.


Todas las personas en algun momento de la vida terminan descubriendo qué es realmente lo que quieren. Este descubrimiento es tal vez, uno de los más difíciles de alcanzar por el ser humano, y por ello, a algunos les cuesta más que a otros. La búsqueda de nuestros deseos más auténticos se me antoja muy parecida a la búsqueda del amor. Cuanto más tiempo inviertes en ella, más tiempo malgastas olvidando los detalles más pequeños y las realidades más obvias. Porque el amor se esconde en cualquier esquina, y se delata en el momento más inesperado. Y por tanto, nuestros deseos nos son revelados sin fecha establecida.

Continúando con la semejanza que se mantiene con el amor, uno no se enamora de alguien desde el primer minuto, y por mucho que la gente que cree en el amor a primera vista opine lo contrario, lo que sentimos en ese primer pedacito de tiempo indeterminado, es una clara atracción que puede conllevar o no, a un enamoramiento. Nos enamoramos poco a poco, mientras conocemos, y simplemente un día nos damos cuenta de ello. Lo mismo pasa con nuestros deseos. Como en todo proceso, no todo sucede de golpe, sino que en cada paso la luz consigue adentrarse de manera más directa entre las rendijas, hasta que la claridad nos invade, mostrando la realidad que tanto esperamos.

Yo me encuentro a medio camino. Sé claramente lo que no quiero; lo que rechazo; lo que no tolero. Un paso enorme para alguien tan pequeño. Y además de eso, estoy en pleno proceso de saber qué es lo que quiero. Ingenua yo, creía que ya lo sabía todo, pero la vida, que es muy sabia, me ha dado una lección, poniéndome en bandeja todo aquello que creía querer, para demostrarme que esos pequeños deseos eran sólo secundarios, y no mis deseos auténticos.