martes, 9 de febrero de 2010

Cuba.


El viernes de madrugada desapareceré de mi mundo por dos largas semanas. Últimamente mi vida parece componerse de eso; de capítulos bisemanales. Me voy con una maleta que pesa al menos 20 kilos, dónde guardo mis miedos, mis fracasos, mis decepciones, mis desilusiones y mi tristeza. A la vuelta sólo espero llegar vacía de equipaje, o tal vez con un par de sonrisas y un millón de recuerdos escondidos entre vestidos y bikinis.

Este tipo de viajes siempre me han concedido la oportunidad de pensar en mí y de conocerme un poco más. Eso es algo que realmente ahora necesito; encontrarme, para poder encontrar a los demás. Tal vez consiga con tiempo y paciencia, perdonar y olvidar; renovarme y no morir en el intento.

El viernes de madrugada dejo atrás los sentimientos innecesarios y me cargo al hombro una bolsa de mano repleta de tiritas y vendas; de esparadrapo y agua oxigenada; para limpiar las heridas y conseguir que cicatricen sin prisa y con calma. Me voy dando un pasito hacia el futuro y cerrando ventanas mojadas por la lluvia. A la vuelta sólo espero llegar más bronceada, más experta y más feliz. A la vuelta sólo espero poder mirar a mi alrededor con otros ojos, sin necesidad de usar lentillas.

Nos vemos en dos semanas. Prometo traer muchas fotos, y miles de sueños para compartir en este rinconcito, mi lugar para soñar.