viernes, 2 de abril de 2010

Querido John.


Conozco muchas películas que tras ser vistas, invitan al espectador a reflexionar. Películas que te llenan de sentimientos a veces extraños, y que hacen que le demos vueltas y más vueltas a lo que acabamos de ver.

Hoy, una de esas películas me ha devuelto las ganas de escribir. Las ganas de reflexionar y de explicar, del modo que mejor sé hacerlo, los sentimientos que me invaden.

Por si acaso todavía alguien lo dudaba, la película es una mezcla entre el romance y el drama. De mis preferidas. De esas en las que terminas con un pañuelo en la mano para secarte las lágrimas, pero a la vez te dibujan una sonrisa en la cara y te regalan la esperanza de llegar, alguna vez, a vivir algo así.
Trata del amor que va más allá del simple amor. Del proceso que lleva a dos personas a enamorarse y de lo que pasa después. No se centra únicamente en expresar la mezcla de felicidad y angustia que uno siente al estar enamorado, sino que nos muestra además, todo lo que este sentimiento es capaz de hacernos hacer.

Trata del sacrificio, de la aceptación, de la confianza, de la amistad y de la ausencia de egoísmo. De la importancia del tiempo, que es capaz de cambiarlo todo sin que apenas lo percibamos. De la distancia, y de lo que ésta conlleva.

No quiero contar más, porque si os gusta este género os la recomiendo sin duda alguna. Simplemente necesitaba escribir algo, porque últimamente dedico menos tiempo a ello y más a sobrellevar el sinfín de acontecimientos que se suceden a mi alrededor. Y lo echaba de menos, porque me ayuda a escapar, y a expulsar todo lo que guardo y muchas veces me resulta imposible sacar.

Espero sinceramente volver pronto a este lugar y quedarme por mucho tiempo más.