domingo, 11 de julio de 2010

Subidas y bajadas.


Este amor es como una montaña rusa. Hay momentos en los que estás tan, tan arriba que parece que puedas atravesar las nubes con los dedos y respirar un aire menos contaminado de sentimientos enfermos. Sólo eres capaz de mantener los ojos cerrados para mantener ese sueño sucediendo el mayor tiempo posible, por si al abrirlos desapareciera; por si al abrirlos todo lo que sientes se desvaneciera. Pero también hay momentos en los que de repente caes en picado. Y quieres gritar, y el corazón te late a mil por hora. El miedo se apodera de tu cuerpo y la desconfianza de si te habrás protegido lo suficiente contra un dolor que es capaz de aparecer en cualquier momento, nace, se crece y te nubla la razón. Entonces, durante unos segundos pierdes la cordura y la noción del tiempo. Las horas se hacen días y los días, semanas. Y aunque la mayoría de las veces quisieras que este amor fuera más sencillo, tuviera control remoto y un manual de instrucciones, en el fondo amas la adrenalina, y sabes que nada es tan fácil en la vida que vives. Porque sabes, que este amor es capaz de despertar sonrisas y fabricar lágrimas. Es capaz de superar adversidades y tiene la edad permitida para subir y bajar en infinitas ocasiones. Porque sabes que este amor es real e invencible.

Un regalito por mi larga ausencia: