martes, 25 de enero de 2011

Desvaríos varios VI


Antes de nada me gustaría disculparme por mis largas ausencias, pero están siendo tiempos moviditos. Aquí os dejo lo último que he escrito, que no necesariamente es autobiográfico. Espero que lo disfruteis.

Estoy empezando a quemarme. Lo sé porque mis pensamientos han ido poco a poco adquiriendo un color grisáceo, similar al de la ceniza. Y porque cuando pienso en ti acariciando sutilmente mi hombro derecho, mi temperatura corporal aumenta de tal modo que creo estar poniéndome enferma. Y siento el humo, colándose por las grietas de mi pecho, enrojeciendo batallas pasadas y cegando el poco sentido común que aún albergaba en mi existencia.

Estoy empezando a rendirme. Lo sé porque asiento en cada una de tus proposiciones para nada decentes, dejándome llevar. Y porque las certezas que antes veía tan seguras, salen ahora a luchar sin espada ni escudo. Y siento cerca la derrota, pero dejo que me embauque con frases de autor, tan estudiadas que aunque ya las conocía me parecen recién sacadas del horno, con el mismo olor apetecible y hogareño.

Estoy empezando a quererte. Lo sé porque viajas a mi mente en cada renglón que apoyo sobre el papel, dejándote entrar aunque vengas sin pasaporte. Y porque despertar sobre tu almohada es como sumergirme en el océano más profundo, sin pensar que en cualquier momento puedo dejar de ver tierra y encontrarme perdida en el centro de la nada, sin más compañía que estos sentimientos que no conoces y jamás conocerás. Y siento que puedo respirar, aunque el agua me cubra hasta la cabeza.