jueves, 31 de marzo de 2011

Cambios, cambios y más cambios


“Cuánto más cambian las cosas más siguen igual”

Es algo que un día escuché y hace poco me recordaron. El caso es que los cambios se producen a veces porque así lo queremos, y otras, porque tienen que ocurrir. En muchas ocasiones no vemos venir esos cambios; nos pillan por sorpresa, porque nuestra certeza en que todo seguiría siempre igual era inmensamente grande. Y cuando de repente, todo cambia, no tiene sentido quedarse quieto, esperando que aquello que teníamos o vivíamos vuelva a aparecer por arte de magia. Al final eso no te lleva a ninguna parte, sino que te mantiene en el mismo lugar, frustrado ante la espera de un por qué, y con el miedo de escapar de esa pequeña jaula.

Hace unos tres años y con una discusión absurda de por medio, perdí una pequeña parte de mí, lo cual indudablemente me hizo ser una persona incompleta. En ese momento apenas lo percibí ya que la única verdad que yo veía, era que esa amistad había dejado de tener sentido y por tanto, ponerle fin era la decisión más acertada.

Tres años son muchos. Es mucho tiempo para vivir, para crecer, para cambiar y por qué no, también para olvidar. Ese enfado y ese rencor quedaban atrás y empezaban a tambalearse para por fin caer y desvanecerse. Llegó un momento en el que sólo quedaron recuerdos buenos, y te eché de menos, pero el tiempo había sido largo y las circunstancias poco adecuadas.

Hace apenas un mes reapareciste en mi vida queriendo dejar atrás el pasado y dando un paso que yo jamás fui capaz de dar. Sólo por eso merecías que te escuchara. Pensé que sería extraño, que te desconocería… Pero me encontré con alguien igual, aunque mejor. Hablar contigo me hace olvidar esos tres años de ausencia porque siento que no han pasado, aunque sé que debo tener presente que sí. Al fin y al cabo, son parte de nuestra historia.

Eres de las pocas personas que me conocen casi tanto como yo misma, y es cierto que se me pasan las horas arreglando el mundo contigo. Te preguntas si es que hemos cambiado poco o si el destino tal vez puso este tiempo de por medio para hacernos ver con claridad las cosas; y lo que yo creo es que hemos cambiado, sólo que mientras otras personas crecen por caminos diferentes y no llegan a encontrarse nunca, nosotros nos hemos encontrado mientras parábamos para descansar y hemos decidido compartir de nuevo el mapa.

A veces estas cosas simplemente pasan. A veces tal vez haya que cambiar para volver a ser iguales. Lo único de lo que estoy segura es de que recibo este abrazo a 4,5 centímetros de distancia con los brazos abiertos, y no tengo duda alguna de que si por alguna razón nuestros caminos vuelven a separarse, siempre existirá la posibilidad de encontrarnos de nuevo.


P.D: No sé en el resto del mundo, pero aquí hace un día increíblemente soleado. Aquí os dejo una canción que me sube mucho el ánimo en este tipo de días... Y ¡A vivir!