lunes, 30 de mayo de 2011

Ésta es la última vez.


No sé cuántas veces me dije a mí misma “ésta es la última vez”. La última vez que pensaría en ti al pasar junto a alguno de nuestros rincones secretos. La última vez que lloraría escondida entre las sábanas de mi cama para que nadie pudiese hacer preguntas que no tenía ganas de responder. La última vez que olvidaría la razón que me ha llevado a estar en este lugar. La última vez que sentiría un amor tan grande que me dejara sin respiración, que me nublara la vista, que me hiciese habitar en las nubes más inestables que haya conocido jamás.

Dije “ésta es la última vez” y nunca lo fue. Y me doy cuenta de la manera más tonta de que podemos esforzarnos tanto como queramos para hacer que el dolor que nos aprieta el corazón y que nos entrecorta el aliento desaparezca más deprisa, que éste sólo desaparecerá en su momento justo, cuando estemos preparados para afrontar que hay que volver a empezar. Que hay que seguir adelante.

A mí me asustaba imaginar un mundo en el que no estuvieras. Me asustaba ser capaz de vivir sin tus ojos mirándome fijamente en silencio. Me asustaba ser capaz de volver a sentir por alguien lo que un día sentí por ti. Me asustaba la idea de despertarme una mañana sin recordar tu cara. Me producía terror empezar de cero.

Los meses han pasado rápido. Tantas fueron las veces en que creí estar bien que llegué a creérmelo de verdad y a actuar como si todo a mi alrededor fuera un día de sol intenso en pleno invierno. Pero de vez en cuando un detalle, pequeñito, me devolvía a mi realidad. Y me perdía en un camino que yo misma había elegido recorrer. He sido víctima tanto tiempo de mis propias mentiras que me siento estúpida.

Y esta noche estoy aquí, frente a uno de esos detalles. Sin sentir absolutamente nada. Dándome cuenta de que lo que realmente necesito no es un clavo que saque otro clavo, ni un viaje que me lleve a no pensar. Dándome cuenta de que mi felicidad sólo reside en mí misma y no en ninguna otra persona.

Ésta es la última vez. Lo sé. La última vez que mis letras te viajan. Que mis canciones te suenan. Que mis manos te escriben.