miércoles, 22 de junio de 2011

Desvaríos varios VIII


Deja que me asome por tus hombros y vea el mundo que me espera al otro lado. Deja que mi corazón camine a pasos lentos pero sin perder el rumbo y ten paciencia. Deja que te bese con mis letras desde lejos y no escondas tus labios. Deja que me equivoque, que me pierda, que me caiga y no me ayudes. Deja que me reconstruya, que el aire limpio entre por mis poros y se lleve las pesadillas. Deja que te sienta a mi manera. Deja que mis miedos se queden sin motivos para quedarse a mi lado, y espera. Deja que haga cuando me sienta capaz de hacer y abrázate mientras fuertemente a mis versos.

O

Dime que ya es tarde para viajarte en sueños. Dime que no se te enciende la luz ni un segundo cuando me piensas. Dime que tus líneas cuentan ahora historias de otras reinas. Dime que ya no hay nada más que podamos contarnos. Dime que camine recta sin girar la cabeza para verte. Dime que estás cansado de mis grietas, de mis miedos, de mis fantasmas. Dime que se terminó todo este relato que ni tan siquiera había empezado. Y entonces seré lo suficientemente honesta para decirte adiós.