martes, 26 de julio de 2011

Nos vemos a la vuelta.


No me siento viejo porque tenga tantos años tras de mí, sino por los pocos que tengo por delante. (Ephraim Kishon)


Hace apenas 4 días dejé atrás mis 23 para sumar a mi vida una primavera más. Un año más de experiencias, de errores de los que aprender, de sonrisas que regalar y de personas que vienen y van o que, a veces por sorpresa, vienen y se quedan. Y por supuesto, de personas que están, y que tienes la certeza de que nunca se irán.

Llevo días pensando en hacer un pequeño balance de las cosas que han cambiado en mi vida los últimos doce meses, y al abrir el baúl de los recuerdos me he encontrado con que mi memoria ha decidido ser selectiva y otorgar prioridad a los momentos en que he sido más feliz. Aunque claro está, eso no quiere decir que algún mal recuerdo no se me haya colado entre las rendijas.

Teniendo en cuenta mi tendencia a ser todo un ser humano que comete errores una y otra vez, he aprendido un montón de cosas. Cosas que me incitan diariamente a querer ser una persona mejor y que me regalan sabiduría de esa que sólo aquel que tiene los ojos abiertos es capaz de percibir.

Me siento agradecida por los momentos que he vivido, los bonitos y los feos. Sí, los feos también, porque me reafirman en mi capacidad para seguir adelante, y me han hecho más fuerte.

Me siento agradecida por aquellos que han estado a mi lado, compartiendo cola-caos, viajes, abrazos, alegrías, tristezas, nubes grises... ¡tantas cosas! Porque son ellos los que me hacen saborear de verdad mis días.

Me siento agradecida por el tiempo, que ha sabido hacerse corto cuando he necesitado un buen chute de presión y largo cuando las heridas de guerra empezaban a cicatrizar, pues uno no puede curarse en dos meses de una batalla de años.

Y así podría seguir unas cuantas horas más, mencionando aquello por lo que me siento agradecida, pero hay cosas que prefiero guardarme para mí.

Sólo una última cosa. Gracias. Gracias a vosotros que me leeis, y visitáis mi lugar para soñar; que me habéis visto crecer mediante palabras y que tantas veces me habéis hecho reír con las vuestras. Con vosotros, todo esto tiene mucho más sentido.

Hoy cierro por vacaciones este blog, aunque quién sabe si podré resistirme a escribir durante tanto tiempo. Necesito unas semanas de vacaciones, para estar con mi familia, para descansar, para mí. Espero que esteis disfrutando enormemente de las vuestras y... ¡Nos vemos a la vuelta!