viernes, 4 de mayo de 2012

Voy a marcharme de ti.

-Voy a marcharme, quería que lo supieras. -¿Marcharte? ¿Dónde?
Voy a marcharme de ti. Me voy de nuestras largas conversaciones de madrugada. Me alejo de los silencios que jamás quisimos ensuciar con palabras. Escapo de aquellos besos que nunca dimos por miedo al fracaso, y de todas las miradas que se cruzaron en un instante de valentía. Voy a marcharme de ti. Me voy de nuestra absurda manía de no admitir que nos queremos hoy, igual que nos quisimos aquella vez. Me alejo del dolor de vivir en primera persona como el tiempo hace que nos perdamos el uno al otro. Escapo de la posibilidad de no sentirme capaz mañana de afrontar que somos tú y yo los únicos culpables de que exista una piedra en el camino. Voy a marcharme de ti. Tú deberías marcharte de mí. Soltémonos del todo, pues ambos sabemos que si hemos de encontrarnos de nuevo en algún punto del camino, seremos capaces de distinguirnos entre todo aquello que nos rodee.