miércoles, 5 de noviembre de 2014

Lo único que quería.



"A veces me parece un sueño, y otras una pesadilla. A veces te quiero como antes, y otras te odio como ahora. A veces es por mí, y otras también".

Que yo sólo quería volver a empezar. Encontrarme de nuevo en aquella tarde de lluvia y que volviésemos a hablar del tiempo. De algo tan absurdo pero tan práctico.

Que yo sólo quería que me comieses con los ojos y para qué engañarnos, también con la boca. Y me enseñases de nuevo a volar sin alas y a reír con lágrimas.

Que yo sólo quería deshacerme entre tus manos como el barro mojado. Y que me dieras forma creando una historia con principio y sin fin.

Que yo sólo quería despertarme a tu lado, aunque fuera de espaldas. Y que me acariciaras con tus pestañas el cuerpo entero.

Que yo sólo quería que me quisieras aún con mis cicatrices en carne viva. Y me dejaras recaer de vez en cuando, pero en tu cama.

Que yo sólo quería que fuera cierto. Que por un segundo al menos hubiera sido también real para ti. Que se parasen todos los relojes. Que los años no hubieran pasado (sin pasar algo más).


viernes, 3 de octubre de 2014

Lo que habría sido.


"Éramos inevitables el uno para el otro. Cuanto más te olvidaba más me querías. Y a la inversa. Y siempre lo mismo. Y nunca a la vez".
Pienso en ti aunque me duela. Incluso cuando en mi corazón siento millones de cristales pequeños rasgando mi inocencia. Recuerdos de cosas que nunca ocurrieron recorren mi mente, y a veces creo que estoy a un paso de la locura. Pero bendita locura si en ella estás tú. Bendita sonrisa que me empuja al abismo. 

Adoro mirarte y perderme en tus ojos. Aunque tú no quieras mirarme yo juego a buscarlos; y siempre los encuentro. Porque somos inevitables. Porque a pesar de que jamás ocurrirá realmente, ambos sabemos que ha ocurrido. Porque a los dos se nos agita el pulso cuando estamos juntos.

Si nos dejáramos llevar... 

Me habría despertado a tu lado esta mañana; sintiendo el calor de tu aliento en mi nuca y tu mano en mi vientre. Nos habríamos besado con ternura, una y otra vez hasta que nos pudiera el hambre, y después de perdernos entre las sábanas, nos habríamos encontrado de nuevo frente a dos tazas de café caliente. Y después una ducha, y un beso rápido antes de ir al trabajo. Y media mañana deseando volver a encontrarnos, para seguir viviendo aquello que siempre estuvo en nuestras manos y jamás tuvimos el valor de aceptar.

Qué triste es soñar a veces; pero sólo cuando despertamos. Volver a la realidad es cruel pero necesario. Quién pudiera alimentarse de sueños. Sueños de ti, de nosotros y de lo que habría sido. Quién pudiera no arrepentirse jamás de no haberlo intentado.